INTERPRETACIÓN DE LAS IMÁGENES DE LA BLANQUITUD
Ivon Yadira Sanchez Sanchez
Bolivar Echeverria nos contextualiza para entender “la blanquitud” como una referencia contemporánea para pensar la modernidad. La ‘blanquitud’ en este sentido permite la creación de sentidos y aspectos de la identidad que caracteriza al mundo de la modernidad capitalista. No se trata únicamente de una comprensión racial sobre las posiciones del individuo moderno en el terreno de la sociedad capitalista, sino de un concepto que trata más profundamente las determinaciones éticas, es decir, el comportamiento activo-práctico del individuo en el contexto de la modernidad capitalista.
Nos referimos a que la identidad humana propuesta por la modernidad consiste en el conjunto de características que constituyen a un tipo de ser humano que se ha construido para satisfacer al sistema capitalista (Echeverria, 2007).
Esta identidad humana moderno-capitalista que caracteriza un nuevo tipo de ser humano, es una “santidad” que debe ser visible y manifiesta: necesita tener una perceptibilidad sensorial, una apariencia o una imagen exterior que permita distinguirla. La imagen que corresponde a esa santidad evidente, en todo el conjunto de rasgos visibles que acompañan a la productividad, desde la apariencia física de su cuerpo y su entorno, limpia y ordenada, hasta la propiedad de su lenguaje, la positividad discreta de su actitud y su mirada y la mesura y compostura de sus gestos y movimientos (Echeverria, 2007).
Todo eso, porque se necesita consolidar a todos los humanos en una masa obediente, mientras más homogénea, más dócil a las exigencias del orden social actual mejor. Bolívar Echeverría intenta averiguar los mecanismos por los que ese homogeneizador esquiva las resistencias que le presentan las identidades naturales de lo humano y se impone sobre ellas. Por lo tanto, esa identidad homogeneizada se identifica en este libro como blanquitud, un tipo de ser humano perteneciente a una historia particular.
La blanquitud no es en principio una identidad racial; incluye sin duda ciertos rasgos étnicos de la blancura del “hombre blanco”, pero sólo en tanto que encarnaciones de otros rasgos más decisivos, que son de orden ético y que caracterizan a un cierto tipo de comportamiento humano, a una estrategia de vida o de sobrevivencia. Una cierta apariencia “blanca” es requerida para definir la identidad del ser humano moderno y capitalista.
Referencias:
Echeverria, B. (2007), Imágenes de blanquitud en Diego Lizarazo et Al.: Sociedades icónicas. Historia, ideología y cultura en la imagen, México 2007.
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